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  Mis 100 metros
 

VIAJE AL INTERIOR DE LO QUE ALAIN BERNARD BAUTIZA CON EL NOMBRE DE “MIS 100 METROS”.

Después de su eliminatoria de 100m.crol, el velocista francés ha comentado con el periodista Pascal Glo, su versión de como nada un hectómetro.
 
Puede parecer una prueba muy fluida, y mi objetivo es que lo sea el máximo posible, pero se puede descomponer perfectamente en varios tramos.
 
Antes de la salida”: mientras me preparo, visualizo mi prueba, y luego me digo, “total, un ir y venir”; y hago una inspiración profunda.
 
Sobre el podio de salida. La preparación”: “Preparados”. Procuro meter la cabeza entre mis brazos. En Eindhoven (Campeonatos de Europa), vi el reflejo de mi cuerpo en el agua, ¡como en un espejo!. Es raro. No lo había buscado, y así, de golpe, me di cuenta. Me vi, mirándome a los ojos, pero también tuve una visión global de mi y me dije.....” vamos, va a ser ahora, ¡déjate ir, date el gusto!.
 
0 metros. Impulso de la salida”. He de impulsarme con los brazos, pero lo más importante es impulsarse lo mejor posible. Todo empieza con las piernas. Sobre todo no hay que precipitarse. La cabeza entre los brazos, mentón al pecho, alineándola con los brazos, pero, sobre todo, coger el mejor ángulo para entrar lo más lejos posible en el agua. Entro en el agua, deslizo lo máximo posible, sintiendo la ondulación de mi cuerpo.
 
10 metros. Salida a la superficie”. Un momento agradable. Debo hacerlo bien. Hacer únicamente los movimientos esenciales, ni uno más, ni uno menos, ni demasiado bajo el agua, ni demasiado sobre la superficie. En otro caso quizás saldría al mismo nivel que mis rivales, o incluso con un poco de desventaja, pero se que si hago tres remadas, cuatro, bien potentes, desde el inicio, puedo conseguir una pequeña ventaja. Me digo, “vamos allá”; hay que pensárselo bien, aunque tenga ganas de empezar rápido.
 
20 metros. La velocidad máxima”. Es en este momento que consigo mi máxima velocidad, 2,20 m/seg. La que te da el impulso de la salida. Pienso que todo va bien, o quizás, ¡ atención, este movimiento no ha estado bien, atención al próximo !. Voy deprisa. Me concentro en la técnica. Es instintivo. A cada movimiento me repito, ¡ coge agua, coge más la próxima vez !.
 
25 metros. El punto fuerte. Mi prueba empieza en este momento. Es aquí donde soy capaz de hacer la diferencia, donde acostumbro a coger más agua, donde tengo más potencia. En fin, uno de mis puntos fuertes. La “velocidad de crucero” se coge en este momento. El objetivo es mantenerla hasta lo más cerca posible de la llegada. No se puede salir al máximo y esperar mantenerse ahí. Me lo tomo como si fuera un 50m. progresivo.....aunque saliendo rápido.
 
25-48 metros. Un momento para disfrutar”. Es en esta sección donde disfruto más. Mi estilo es bueno, todavía estoy descansado. Siento que todavía me controlo. Adoro este momento. Pase lo que pase, me siento capaz de reaccionar, aunque continuo pensando que debo cuidar mi técnica. No pienso en la perfección. Se trata de ir lo más rápido posible, no de nadar lo mejor posible. “Mi” perfección es que el brazo, en lugar de estar justo por encima de la superficie del agua, esté un poco más arriba, a causa de mi morfología. Durante unas pocas semanas, después de mi récord del mundo (47”50), estuve buscando la perfección de la brazada. Después vi que me estaba complicando la vida, y desistí.
 
48 metros. La aproximación al viraje”: Momento clave. Hay que sumergirse progresivamente para hacer un buen viraje. Tengo que aproximarme bien para no fallar el viraje. Me fijo en la cruceta del fondo, a dos metros del muro. Según la profundidad, la evaluación de la distancia es diferente. Después, con la cabeza baja, miro la pared.
 
50 metros. El viraje”. Es una fase que cada vez me gusta más, y en la que he progresado muchísimo. Antes era uno de mis grandes puntos débiles. Desde hace año y medio, en cada viraje de cada entrenamiento, pruebo a hacerlo lo mejor posible. No es fácil hacer un viraje bien hecho cuando estas haciendo series bastante rápidas de 400 u 800m., pero, por lo menos, intento hacerlo bien.
 
56 metros. Nueva salida a la superficie”. Me gusta más que la aproximación. La domino bastante mejor. Después, diez, doce metros, como en la salida.
 
70 metros. El estilo”. Un momento muy importante.....siempre que hayas hecho bien todo lo anterior. Podría empezar la prueba reservándome, y pensando que, “bueno, a partir de los 70m. ya “apretaré”, pero para eso me quedo en casa; aunque tampoco quiero salir “a toda pastilla” y pensar, “vamos a ver como aguantamos los últimos veinticinco metros”. Hay que saber dominar la prueba para conseguir en estos últimos metros una velocidad creciente. En esto reside la dificultad. Evidentemente, no es posible ir más deprisa, pero en mi cabeza me lo voy repitiendo.
 
85 metros. La degradación”. A 15 metros de la llegada, el estilo se degrada. Antes me ocurría a los 75m. No llegaba a terminar bien. Después, he ido alargando poco a poco este momento. Es alentador. Siento, noto, a mis rivales, aunque no los miro.
 
90 metros”. La mente”. Este momento ha de ser, realmente, de concentración, pero también, sobre todo, de relajación. Porqué si quisiera ir más rápido, debería “apoyar” más fuerte sobre el agua, y mi musculatura se contraería excesivamente. Lo más difícil es mantener relajados los movimientos fuera del agua. Aunque me diga constantemente, “relájate.....relájate.....”, es difícil conseguirlo. Si lo consigo, y he llegado hasta aquí con una buena velocidad de base, normalmente termino bien mis 100m.
 
100 metros. La mano”. Hay que llegar a una buena distancia del muro, y tocarlo con un buen golpe de brazo. Mantener la cabeza entre los brazos, lanzarse sobre el muro, y tocarlo. En la final de los 4x100m.crol de este lunes, creo que hice una buena llegada, lanzándome sobre el muro, con la sensación de haberme arrancado el brazo. Después..... miré el marcador. ¡ Fue horrible !.       
 
Guillem Alsina
www.notinat.com.es












 
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