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  Orlando Moccagatta
 

Orlando "Tato" Moccagatta: "La natación siempre formó parte de mi vida y me hizo lo que soy"

Está considerado el mejor entrenador nacional y hace diez años entrena a José Meolans. A los 51 años está a punto de arrancar una nueva etapa luego del retiro del nadador cordobés, aunque aún no sabe cómo será. Además, habla del futuro de Manuela Morano.


A los 18 años emigró de Junín para dedicarle la vida a la natación, algo que mamó desde pequeño en el Club Junín y en Newbery. Su camino tomó varios rumbos antes de instalarse definitivamente en Capital y ser jefe de entrenadores de la Confederación Argentina de Deportes Acuáticos, pero siempre estuvo ligado a formar nadadores, aunque sobre todo “buenas personas”. Pasó por Olavarría para estudiar Educación física en el año 1974, siguió su rumbo hacía Neuquén, luego Rio Negro, llegó a Perú antes de recalar definitivamente en Buenos Aires en 1993. “Volví para ser entrenador del equipo argentino”, dice “Tato”. Amable y humilde, el técnico de José Meolans recibió a DEMOCRACIA para repasar una vida “atada” al deporte.


-¿Cómo se hace para planificar un trabajo a nivel competitivo en un país que no te ofrece a lo mejor  todo lo necesario?
-Uno siempre tiene que hacer un plan de trabajo en base a lo que tiene, sino indudablemente las cosas van a salir mal. En natación es indispensable hacerlo para pensar en competir a nivel internacional. Todo se basa en saber cuáles son los objetivos y las competencias que acompañan los procesos y a partir de ahí ver los recursos que se necesitan para financiar esto. Y, además, de recibir el apoyo desde el Estado hay que salir a buscar ayuda de otros sectores para hacer factible el proyecto. Hay que saber pensar en un programa óptimo y buscar los recursos para cumplirlo.


-Estás considerado el mejor entrenador del país, ¿recibiste en algún momento ofertas para ir a trabajar afuera?
-Sí, varias veces, muchas han sido excelentes, pero preferí quedarme a trabajar en mi país y llevar adelante lo que estaba planificado.


-Después de los Juegos se habló mucho sobre los supuestos doping de los nadadores, ¿existe esto en la natación internacional?
-El doping es tal cuando se comprueba, de lo contrario son especulaciones. Lo que sí es cierto es que hay farmacología que surgió en los últimos seis meses y mejoró el rendimiento de los nadadores que la utilizaron. Estuvieron cerca de ser sospechados y permitieron muchísimos records. Esperemos que esta sea buena para la salud del ser humano, para no enfermar al atleta, pero indudablemente algo en el medio hay.


-¿José Meolans fue algo muy importante en tu vida?
Sin duda. Fuimos creciendo juntos desde el año 97´ que arrancamos con el trabajo en conjunto. Fue la inserción de los dos en el plano mundial y logramos que él se mantuviera por diez años dentro de los mejores nadadores del planeta. Incluso este año, antes de esta explosión desmesurada de récords, fue quinto en el campeonato mundial. Haber estado con él todo este lapso ha sido el sueño mío de siempre. Además, es una persona maravillosa, con la que compartí mucho tiempo de mi vida y me ayudó a formarme en todos los aspectos.


-Con su retiro a fin de año, ¿comienza una nueva etapa en tu vida?
Obviamente; fueron muchas cosas juntos, torneos, viajes, vivencias. Qué es lo que va a suceder de ahora en adelante no sé, pero sin duda comienza un nuevo ciclo.


-¿Ahora analizarías mejor si te ofrecen ir a trabajar afuera?
-Seguramente lo pensaría de otra manera. No quiere decir que me vaya pero posiblemente sea una opción.


-La medalla dorada que lograron junto con José en el mundial del 2002, ¿fue tu mejor logro como entrenador?
-Claro, fue un sueño. Ganar un campeonato mundial con record incluido es mucho mayor de lo que alguna vez imaginé. Hubo más resultados maravillosos que alimentaron la ilusión mía como entrenador y la de él como nadador pero ese mundial nos marcó a los dos.

“Tato” y Junín

Se emociona cuando recuerda su ciudad natal, rememora sus años en la pileta y defendiendo el arco de la “Loba” en donde jugó todas las inferiores y en primera. “El deporte que más me gustó fue el fútbol, pero el que más siento es la natación”, aduce este hombre de 51 años que agrega: “En Junín están mis raíces y fue donde me formé éticamente”.


-¿Con la natación en Junín estás en contacto?
-Siempre contaron conmigo para lo que necesitaran. Estuve mucho más cerca cuando vivía Gerardo Leonard, con quien trabajamos juntos y estábamos en contacto siempre. El marcó mi vida como amigo y como profesional. Ahora no estoy muy al tanto de cómo se está trabajando, pero estoy para lo que necesiten.
-Como entrenador de Manuela Morano, ¿qué esperas para su futuro?
-Manu es una chica muy talentosa que le ha dado a la natación argentina muchas satisfacciones y más de 180 records nacionales y sudamericanos. Tiene mucho futuro y tiene las condiciones para ser una gran nadadora a nivel internacional. Ya lo es a nivel nacional ahora tiene que dar el salto: es muy responsable y tiene mucho temperamento.


-¿Cómo describirías a la natación con tus palabras?
-Es parte de mi, obviamente no concibo mi vida sin la natación. Es un deporte que valoro desde todo punto de vista. Primero, tiene una calidad formativa fantástica, porque exige mucho compromiso, dedicación y eso es pedagógico. Por otro lado, la natación es un deporte de equipo por más que se compita individualmente, tal es así que a mis compañeros del Club Junín y Newbery los recuerdo como si hubiéramos estado juntos ayer. Son grupos de trabajo y amigos para toda la vida: la natación forja eso, más allá de los resultados. Es lo que verdaderamente importa. 

NICOLAS MUNAFO

 
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